Amor de mis dolores.

Hoy le escribo a mis amores, a los que me rompieron el alma, a los que deboraron mis faldas, a esos amores que velaron mis sueños.
Le escribo a mis amores imposibles a esos que observo en silencio y sacan vuelo de mis labios.
Le escribo a esos amores vagos, efímeros y voracez, a esos amores de pestañas largas, manos gruesas y piernas firmes.
Le escribo a mis amores rotos a esos que rompieron mis huesos con falsos “te amo”.
Le escribo a esos amores por los que me ahogé en llanto, por los que pasé la noche en vela escribiendo otro tanto.
Le escribo a esos amores ruines, a los que vibraron con mi cuerpo, a esos amores que lamieron mis sentidos y también mis senos.
A esos amores que se marcharon al primer rayo del sol sin decir “hasta luego”
A esos amores tercos, a los obsesivos, a los que me hicieron amar sin sentido.
Le escribo a esos amores que me tiraron al suelo con sus falsas virtudes.
A los que me hicieron volar con caminatas largas, con charlas interminables y elocuencia grata.
Hoy les escribo a mis amores al amor de mis razones. Les escribo, los revivo y los guardo en mis cajones.

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Mio

Intento recuperarme y te encuentro en mi camino, saco la pipa, fumo y el humo es recuerdo de nuestro nido. Mis labios se entumesen, la gente me recuerda al vino, voy a ese sitio donde tu cuerpo vive bailando al ritmo del mío, te beso, te mimo y te hago mío. Eres mío en mis sueños alcohólicos, mío en mis utopías verbales, ahí donde nuestras almas son versos y rimas que hacen poesia inolvidable.

Tu recuerdo me rompe. Siempre seras mío sin tenerte y sin besarte.

Alcohol

El alcohol inhibe, disfraza y realza lo que realmente somos y escondemos por miedo al que diran, saca al verdadero mounstruo que duerme en nuestro ser inmenso de oscuridad.
El alcohol resalta la maldad o bondad, según sea el caso, es para cobardes, para los que se temen, para los que no son y no serán sin una mendiga gota etilica de ardiente licor en sus venas.
El alcohol es para el doliente ser que despierta y se envenena, cayendo en ese circulo vicioso y austero de soberbia y melancolía.

El alcohol es para el ruín, para el que evade ésta triste realidad.


Pero… ¿Quién soy yo para decir que el alcohol no es lo ideal? Si todos los días me la vivo en un bar.

FIN

El final se acerca, lo siento en mis dedos, entumecidos se quedan al no plasmar lo vivido.

Los estupefacientes consumidos apenas logran inhibir la mierda que se esconde en mí. Algo a muerto, se pudre lentamente, brota la palabra vil y maloliente, soy hiriente,  lastimo adrede los oídos de la gente.

La soledad no se apacigua, crece día a día, la melancolía me provoca bricardía.

 Bebo litros de soberbia, fumo pipas de indolencia, inhalo gramos de rencor. Camino sobre hiedra venenosa.

Mi destino me resulta incierto, he olvidado el motivo por el cual estaba aquí, en este mundo de banalidades ruines, hoy voy a morir.

Te quise sin tenerte.
Las señales eran obvias. No querías que te quisiera, me aferré; ahora estoy aquí, con el insomnio de compañero, las ideas rotas y el papel en blanco.
Palabras sin sentido brotan, brotan como el amor insolito e insensato que provoca tu ausencia. Tus besos ilimitados, me recuerdan y erizan la piel. Te quise, te tuve y ya no te tendré.

Aburrimiento

Ya no tengo que escribir, pienso mientras miro la lluvia caer por la ventana, tómo mi chaqueta y la cartera, pinto mis labios carmín, tengo una razón más para justificar mi alcoholismo, necesito escribir, san gerónimo es mi musa. Gente embriagada de amor y locura hacen volar mi imaginación, personajes varios me ofrece la nostalgia de la noche,cubierta de falsos amores, risas absurdas y elogios divulgados absurdamente para llevarse a la cama algún ser ajeno a su piel. La gente me resulta tan estúpida y más cuando quieren enredarse entre las faldas de una bella dama. Son animales en celo, enfermos de amor y lujuría, bestias bañadas en litros de cerveza escupiendo, mintiendo, seduciendo.

Embriaguez, absorción del ser.

Mi mente vaga logrando encontrar consuelo en un psique similar, algunos se asemejan tanto que terminan siendo aburrridos, no hay lucha ni intercambios atrayentes, su compresión y empatía forzada por lograr sucumbir mi piel me dan naúseas.

La seducción barata es lo de hoy, una cerveza de por medio y un bar de mala muerte es el escenario para comenzar la acción. Los elogios comienzan a surgir, soy el cuerpo del delito, el crimen de la pasión se prende con entonación: ¡Me encantan tus labios! ¡Tienes ojos hermosos! ¿Quieres otra cerveza? Me convierto de manera inmediata en presa, de forma diligente me aborda como buitre, soy comida fresca y palpitante. Su elocuencia básica comienza a desbordarse gracias a los efectos del alcohol, ahora entiendo el motivo por el cuál para algunas personas las “citas” deben incluir alguna bebida embriagante.